Bitácora

Con esta entrada doy apertura a Bitácora, sección dedicada fragmentos escritos que figuran como reflexiones, imágenes, vivencias, etc., en donde encuentro lugar para definir Desorbitados. El primer fragmento lo extraigo de Alejandra Pizarnik, específicamente de su poema 23 contenido en la obra literaria “Árbol de Diana”

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Fotografía por: Desorbitados

Lecturas desorbitadas: “Apología de Sócrates”


Publicación por: César Fabián Bonilla


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“La muerte de Sócrates” – Oleo por: Jacques-Louis David.

Cada época trae consigo la presencia de personajes cuyas búsquedas responden o no a las ideas, reglas y creencias instituidas en una sociedad. Entre los personajes que no responden pasivamente a ese conjunto de elementos encontramos una lista amplia. De aquella lista quiero mencionar a Sócrates a propósito del texto “apología de Sócrates”, presentado por su discípulo Platón.

La información contenida en este texto narra el acontecimiento que figura en la biografía de Sócrates como un pasaje que, a la luz de nuestros días, no escapa a la herencia infame de quienes ostentando “sabiduría” instituyen sus ideas en detrimento de la verdad encaminada a la búsqueda propia de cada ser humano. Se trata de la comparecencia que llevó a la muerte a Sócrates, por acusaciones en su contra que lo sitúan en oposición al Estado ateniense supuestamente por: “corromper a los jóvenes” y “no creer en los dioses del Estado”.

Lo que allí se desarrolla en forma de monólogo, introduce a los lectores en una disertación filosófica que decido traer como apertura a la sección de Lecturas Desorbitadas, por cuanto sus aportes son precisos para cuestionar el rol que, a pesar de tantos siglos, siguen asumiendo figuras políticas, religiosas, académicas, entre otras,  perfectamente reflejadas en la competencia salvaje característica de nuestras sociedades. Competencia de la cual es tan difícil desprenderse teniendo en cuenta el arraigo y la no renuncia al hecho de creer que el conocimiento proviene -por exclusividad- de mentes privilegiadas y no de la búsqueda que cada ser humano puede emprender si para éste es posible conocerse.

Mi invitación a la lectura de este texto, junto al programa “Mentira La verdad” que dedica un capítulo a éste,  se presenta como parte de mi ignorancia. Es decir, me he encontrado con el mismo sin ser un estudioso asiduo de filosofía y lo comparto como parte de mi búsqueda sin avergonzarme por el hecho no conocerlo y, por el contrario, regocijarme en la acción de compartirlo por considerar significativos los aportes de la filosofía socrática, a la cual hago apología por  encontrar en ella relaciones entre la ética, la espiritualidad y  la defensa de la verdad como herramientas para enriquecer nuestras relaciones en y con el mundo.

He aquí, entonces, material escrito y audiovisual en pro de reflexionar y poner en acción nuestra posibilidad de hacer de la filosofía una actividad consciente. A través de la cual podamos transitar en el laberinto del conocimiento que, más allá de sus construcciones filosóficas fundadas modernamente en la razón, se presenta como lugar de encuentros en donde esa razón es sólo una parte que conforma la integralidad de cada ser humano.

Un par de fragmentos:

“(…) temer la muerte, atenienses, no es otra cosa que creerse sabio sin serlo, y creer conocer lo que no se sabe. En efecto, nadie conoce la muerte, ni sabe si es el mayor de los bienes para el hombre. Sin embargo, se la teme, como si se supiese con certeza que es el mayor de todos los males ¡Ah! ¿No es una ignorancia vergonzante creer conocer una cosa que no se conoce?”

(Apología de Sócrates, p 62-63)

“(…) Antes que el cuidado del cuerpo y de las riquezas, antes que cualquier otro cuidado, es el del alma y de su perfeccionamiento; porque no me canso de deciros que la virtud no viene de las riquezas, sino por el contrario, que las riquezas vienen de la virtud, y que es de aquí de donde  nacen todos los demás bienes públicos y particulares” (p 69)

TEXTO EN VERSIÓN PDF.

PROGRAMA DE FILOSOFÍA “MENTIRA LA VERDAD”


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Oración – Juan Gelman

Habítame, penétrame.
Sea tu sangre una como mi sangre.
Tu boca entre a mi boca.
Tu corazón agrande el mío hasta estallar.
Desgárrame.
Caigas entera en mis entrañas.
Anden tus manos en mis manos.
Tus pies caminen en mis pies, tus pies.
Árdeme, árdeme.
Cólmeme tu dulzura.
Báñeme tu saliva el paladar.
Estés en mí como está la madera en el palito.
Que ya no puedo así, con esta sed
quemándome.

Con esta sed quemándome.

La soledad, sus cuervos, sus perros, sus pedazos.

Poe…

La influencia de Edgar Allan Poe no sólo en la literatura, sino en diversos campos creativos es indiscutible. Una prueba que constata aquella afirmación la tiene Desorbitados en forma de Encuentros Delatores (publicación sobre E.A.Poe).

Lecturas desorbitadas

Un conjunto de cartas hacen parte del legado literario de Rainer María Rilke. En Desorbitados comparto un fragmento de la carta número III fechada el 23 de abril de 1903. Junto a ello invito a la lectura completa de estas cartas que se encuentran disponibles en la biblioteca virtual Ciudad Seva. Sin duda puede decirse que éstas, aunque tienen un enfoque poético, aplican para diferentes expresiones tanto literarias como artísticas.

Cartas a un joven poeta

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