Bitácora

Con esta entrada doy apertura a Bitácora, sección dedicada fragmentos escritos que figuran como reflexiones, imágenes, vivencias, etc., en donde encuentro lugar para definir Desorbitados. El primer fragmento lo extraigo de Alejandra Pizarnik, específicamente de su poema 23 contenido en la obra literaria “Árbol de Diana”

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Fotografía por: Desorbitados

Memorias literarias

Hoy se conmemora un año más por el fallecimiento de Julio Cortázar el 12 de febrero de 1984. A propósito, comparto con ustedes algunas publicaciones de Desorbitados relacionadas con el escritor argentino:

Encuentros delatores

Nota por: Fabián Bonilla.

Cuando escucho una canción, observo una pintura, una fotografía o cualquier otra creación hecha arte, no puedo hacer frente a la inquietud que me provocan. Me ha sucedido con la poesía de Olga Orozco, algunos poemas y cuentos de Jorge Luis Borges, el deleite que me produce la escritura de Cortázar y la seducción que, inevitablemente, se pone en mi camino cuando soy partícipe de encuentros delatores.

En uno de aquellos encuentros el cómplice ha sido Edgar Allan Poe. Este escritor estadounidense ha provocado explosiones de creatividad a través de múltiples artistas y expresiones; su influencia es de profundas dimensiones y su legado literario ha adquirido un valor tan importante, que no es exagerado afirmar que se trata de uno de los escritores más importantes de esta Tierra.

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Ilustración por: Pablo Bernasconi

Mi primer encuentro con sus escritos, fue una inmersión en la trágica historia de “El Gato Negro”; luego de leer ese cuento, me encaucé hacia una narración policial que, literalmente, hizo eco a mis latidos: “El corazón delator”. No me detuve allí y, desde mi embarcación en la lectura de sus cuentos, quedé atrapado por la magnificencia de sus narraciones, cuyos cálculos de composición delatan una mente brillante, un ser cuya oscuridad cimentó un camino de escritura que, a la luz de este siglo, no ha dejado de ser testigo de la errante resurrección en la sombría mansión que me ha llevado a recorrer estas habitaciones:

Cronopio

En ésta se encuentra Julio Cortázar quien, con especial dedicación, aceptó traducir las obras en prosa de Poe. Juiciosamente este escritor cuidó cada detalle en este trabajo y legó al mundo hispanohablante excelentes traducciones.

En la habitación tiene un cuadro enmarcado con estas palabras:

(…) Ha sido una de las cosas que he hecho con más gusto en este mundo, en esta vida: traducir a Poe…”[1].

Alguien sueña

En esta habitación hay muchos espejos; en el fondo, sentado en un sillón, se encuentra Jorge Luis Borges. Sobre la relación de este escritor con Poe, conozco especialmente el poema titulado: “Edgar Allan Poe”. Se dice que también ha escrito varios ensayos y artículos sobre  éste.

Mientras me acerco a acariciar el lomo del gato que le acompaña, Borges parafrasea:

“(…) Poe indisolublemente pertenece a la historia de las letras occidentales, que no se comprenden sin él. También, y esto es más importante y más íntimo, pertenece a lo intemporal y a lo eterno…”[2]

Maternidad

Ingreso a esta habitación en la que me encuentro directamente con un retrato de Andrés Caicedo… no hay nadie; pero de fondo se oye “Kosmic Blues” y sobre la mesa se encuentra un papel con estas palabras: este escritor colombiano partió de este mundo material a los 25 años  y no dudó en dejar una obra literaria cuyas influencias tienen como referencia la obra Poe.

La gallina degollada

Como en la habitación de Caicedo, en ésta también hay un retrato, ¿de quién?: de Horacio Quiroga. Junto al retrato hay una copia del cuento “La gallina degollada” y un cuadernillo de notas donde se puede leer: los cuentos de Quiroga son reflejo de la elegía que se traduce en literatura para atizar los lamentos y configurar mundos sombríos, sanguinolentos… no cabe duda de la influencia de Poe en la obra de éste escritor uruguayo.

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Ilustración sobre el cuento “La Gallina degollada”, encontrada en: Entrecomics

***

Termina mi recorrido por las habitaciones principales, voy hacia la cocina y tomo un poco de agua; luego me dirijo hacia la biblioteca. Allí se reserva lugar a un pequeño museo que expone las ilustraciones de Gustave Doré; éstas están inspiradas en el poema “El Cuervo”:

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Tras observar las ilustraciones, continúo por un pasillo que conduce hacia las habitaciones ubicadas en el sótano de la mansión:

Letanías

Ésta es una habitación grande, proporcional a la obra de quien la habita. Está decorada con telas rojas y negras; al fondo –sobre una pequeña tarima- Diamanda Galás me recibe tocando el piano.

Ella es una dama de tinieblas quien, sin pudor y con la particularidad de sus letanías musicales, guardó lugar en sus composiciones a cuentos como “la máscara de la muerte roja”. Escucharla es toda una osadía, pues es inusual acudir impávidos ante vociferaciones melódicas cuyas interpretaciones dejan inquietudes delatoras de paisajes de inframundo.

Edgar Allan Poe

En esta mansión no puede hacer falta una habitación con el nombre del cómplice de estos encuentros delatores. El nombre no obedece simplemente al autor, sino a una agrupación italiana quien inspirada en Poe, lanza en 1974 un álbum titulado Generazioni, el cual hoy hace parte de los archivos musicales del rock progresivo.

Lullaby

La siguiente habitación está llena de telarañas, gatos y  la presencia de varios hombres. Estos se encuentran tocando la canción Just Like Heaven, inspirada en el poema “Annabel Lee”.

Comparto un rato con la agrupación y propongo que se reproduzca un par de veces la canción. Más tarde me despido de ellos, para continuar hacia la habitación en la cual finaliza mi recorrido de hoy.

Para hacer un talismán.

Esta habitación es muy especial, aquí vive, en compañía de su gata Berenice, la poetisa Olga Orozco. A esta mujer guardo mucho respeto, la admiro por la exquisitez y la mística de su poesía que, para el caso que nos convoca, aguarda un juego intertextual en sus “Cantos a Berenice”.

XVIII

Se descolgó el silencio,

sus atroces membranas desplegadas como las de un

murciélago anterior al diluvio,

su canto como el cuervo de la negación.

Tu boca ya no acierta su alimento.

Se te desencajaron las mandíbulas

igual que las mitades de una cápsula inepta para encerrar

la almendra del destino.

Tu lengua es el Sahara retraído en penumbra.

Tus ojos no interrogan las vanas ecuaciones de cosas y

de rostros.

Dejaron de copiar con lentejuelas amarillas los fugaces

modelos de este mundo.

Son apenas dos pozos de opalina hasta el fin donde se

ahoga el tiempo.

Tu cuerpo es una rígida armadura sin nadie,

sin más peso que la luz que lo borra y lo amortaja en

lágrimas.

Tus uñas desasidas de la inasible salvación

recorren desgarradoramente el reverso impensable,

el cordaje de un éxodo infinito en su acorde final.

Tu piel es una mancha de carbón sofocado que atraviesa

la estera de los días.

Tu muerte fue tan solo un pequeño rumor de mata que se

arranca

y después ya no estabas.

Te desertó la tarde;

te arrojó como escoria a la otra orilla,

debajo de una mesa innominada, muda, extrañamente

impenetrable,

allí junto a los desamparados desperdicios,

los torpes inventarios de una casa que rueda hacia el

poniente,

que oscila, que se cae,

que se convierte en nube.

Seguro Edgar Allan Poe hubiese disfrutado la lectura de sus poemas; también el conjunto de revelaciones que hacen de la obra poética de esta mujer, un lugar donde la oscuridad vislumbra los pasajes de lo oculto.

***

Mi recorrido llega a su fin, dejo una carta de despedida a los habitantes de esta mansión y no descuido en anunciar mi regreso. Ésta es tan grande que pasar por todas sus habitaciones implica el recorrido de más de un día… quizá años. Pues, en ella también habitan Tim Burton, Oscar Wilde, Arthur Rimbaud, Charles Baudelaire, H.P. Lovecraft, Lautréamont, Julio Verne y agrupaciones como Siouxsie and the banshees, entre otros personajes.

¿Se me olvida algo?…

Casi… enhorabuena lo he recordado; el poema “Edgar Allan Poe” escrito por Borges:

Pompas del mármol, negra anatomía
que ultrajan los gusanos sepulcrales,
del triunfo de la muerte los glaciales
símbolos congregó. No los temía.

Temía la otra sombra, la amorosa,
las comunes venturas de la gente;
no lo cegó el metal resplandeciente
ni el mármol sepulcral sino la rosa.

Como del otro lado del espejo
se entregó solitario a su complejo
destino de inventor de pesadillas.

Quizá, del otro lado de la muerte,
siga erigiendo solitario y fuerte
espléndidas y atroces maravillas.

Notas


[1] Palabras a viva voz extraídas de la serie documental “Memoria Iluminada: Julio Cortázar”

[2] Cita tomada del artículo “Edgar Allan Poe”, recuperado en: “La Máquina del tiempo, una revista de literatura”

Encuentros: Alma, las muñecas de Wilcock y el axolotl que inquietó a Cortázar.

Nota por: Desorbitados

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De diferentes maneras nuestras ideas siempre van a encontrarse con otras así no tengamos completa certeza de ello. Puede encontrarse la idea de alguien que viva en el continente asiático, con una de algún habitante del continente africano; puede encontrarse la idea de un escritor reconocido, con la de algún sujeto común; pueden encontrarse muchas ideas que vislumbran enigmas y desatan conjeturas acerca del tamaño de este planeta.

Así pasa con el cuento “Las muñecas” del escritor Juan Rodolfo Wilcock, el axolotl que inquietó a Cortázar y el cortometraje Alma dirigido por Rodrigo Blaas… no conozco de primera mano si el director de este cortometraje ha leído el cuento de Wilcock, mucho menos el de Cortázar; pero lo que sí contemplo con seguridad, es la relación que guardan estas tres expresiones con matices surrealistas materializados en cine y literatura.

¿Qué tal si se sumergen en este museo de imágenes provocadas por esta creación cinematográfica, y su magnífica relación con los cuentos de los escritores argentinos? Les aseguro que se trata de una inmersión que vale la pena experimentar… ¡Empecemos!:

Las muñecas

Es un gran armario de madera de nogal, simple, vertical, al mismo tiempo pesado y elegante, casi un símbolo de la digna estabilidad; por otra parte está siempre cerrado. Por dentro, el armario está dividido con estantecitos, y en cada uno de estos estantes vive una escritora; en realidad son las viejas muñecas que se volvieron escritoras solamente por obra de la inacción, la oscuridad y el aburrimiento. Por esa razón todas llevan trajes coloridos, a menudo los trajes de alguna región o provincia, y la cabeza ligeramente desproporcionada respecto al cuerpo, demasiado aplanada, demasiado en punta o simplemente demasiado voluminosa; salvo una poetisa que la tiene pequeñísima, y esto hace reír mucho a las demás, como si tener la cabeza pequeña fuese más gracioso que tenerla grande.

De todas formas, y como el armario no se abre nunca, y los estantes no permiten otra comunicación que la habitual entre los presos, por medio de golpecitos dados en un sistema convencional, poco a poco casi todas las muñecas se han dedicado a la literatura, y así se volvieron novelistas, poetisas, críticas literarias, críticas teatrales y consultoras de editoriales. Allí dentro todo es un continuo repiqueteo: cada una quiere hacer oír a las otras sus propias obras. Pero éstas son, de más está decirlo, obras de muñecas. Está la novelista con gafas que después de diez años de trabajo consiguió escribir esta novela, titulada Huelga: “Hacía frío. Los obreros hacían huelga. Sobre el más frío el más joven murió de huelga”. Está la dramaturga de vanguardia que cada año presenta la misma comedia en un acto, titulada El otro: “ANA: Dame un beso, Edgardo. EDGARDO: No puedo, amo a otro”. Está la chica teatral que cada semana redacta su veredicto: “Brava la Breva en el papel de Briva”. Y está la poetisa de la cabeza pequeña, la más prolífica de todas, que una vez al mes rehace, cambiando la rima, la misma lírica:

Pobres
los
Pobres.

En la oscuridad, convencidas de su importancia, las muñecas de la cabeza desproporcionada se mueven, toman posturas, amenazan a los gobiernos extranjeros si éstos quisieran seguir persistiendo en el error, y pasan todo el día transmitiéndose sus propias composiciones. En vano, porque ninguna de ellas quiere escuchar lo que escriben las otras, y por otra parte no todas manejan el mismo sistema convencional de golpecitos, así que sus esfuerzos caen inexorablemente en el vacío. A veces alguien se acerca al armario cerrado, acerca la oreja a las puertas de nogal, y comenta: “¡Pero este armario está lleno de ratones!” Por eso nadie quiere abrirlo.

Juan Rodolfo Wilcock

Alma

“Empecé viendo en los axolotl una metamorfosis que no conseguía anular una misteriosa humanidad. Los imaginé conscientes, esclavos de su cuerpo, infinitamente condenados a un silencio abisal, a una reflexión desesperada. Su mirada ciega, el diminuto disco de oro inexpresivo y sin embargo terriblemente lúcido, me penetraba como un mensaje: «Sálvanos, sálvanos». Me sorprendía musitando palabras de consuelo, transmitiendo pueriles esperanzas. Ellos seguían mirándome inmóviles”

(Axololt – Julio Cortázar)

Encuentros #2

Resplandor

Ya noche,
———caminando,

vi el instante de un relámpago
—————————-sobre el charco de una calle,

cerré los ojos
y, blanca e inmensa, y a la vez serena,
——————————————-se encendía un alba.

-Hugo Mujica-

 

 

Encuentros #1

Nota por: Desorbitados

El pasado 17 de diciembre, el músico francés Yann Tiersen publicó el vídeo de una de sus más recientes composiciones: Porz Goret. En éste se contempla la presencia del compositor junto al instrumento y las partituras; se observa un ambiente de tranquilidad y se siente un aire de nostalgia que transporta a dimensiones poéticas.

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Imagen tomada del vídeo de Yann Tiersen

Me he transportado a una de ellas este domingo 3 de enero. En ésta asisto al encuentro entre Tiersen y el poeta argentino Hugo Mujica, con quienes hallo consonancias en levedad y la severidad de lo que anuncian; en el fulgor y la magia de lo que crean.

Les invito a ser partícipes de este encuentro:

EL ANUNCIO

Raro relámpago del
instante,

brilla y ciega sobre
————–un plato blanco y vacío.

Hay que acoger el fulgor de la ausencia,

reflejar
el don de lo que no está
————————–en cada cosa que creamos.

 

INSTANTE

Unas hojas,
unas pocas hojas sacudidas
—————————por el viento.

Un temblor en oscuro bosque,
——————————-un destello de vida,
————————————————-un instante de niño.

 

AMANECE Y CALLO

Amanece y
callo;

callo todo miedo, callo cualquier
—————————————presagio,

——-busco un alba virgen de mí,
——————busco el nacer de la luz,
——————————————–no su alumbrarme.

 

INSOSLAYABLE

Apenas una brisa,
un estremecimiento en las hojas del roble,
————————————-un temblor que la piel acoge.

También la ausencia es huella,
—————————-pasos sin pisadas y, no obstante,
——————————————————————insoslayable camino.

 

OSADÍA

Ver no es abrir los ojos,
————–es arrojar a un lado el bastón blanco:

—————————————–osar andar
———————————————-sobre el saberse perdido.