Un viaje a las tierras de Alejandría

Nota por: Fabián Bonilla

En medio de una ciudad gobernada por hombres, el siglo IV en Alejandría (Egipto) registra la presencia de una mujer cuya educación fue fundamental para figurar como una personalidad imprescindible en su época. Gracias a la educación influida por su padre y su entorno familiar, construyó un camino que la llevó a destacarse por sus conocimientos en matemática, astronomía y filosofía. Esta mujer es Hipatia y se conoce particularmente por su muerte a manos de cristianos ortodoxos, quienes la asesinaron cegados por el dogmatismo religioso.

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Datos históricos narran la consumación del asesinato de Hipatia en contraste con las acusaciones de las que fue objeto por motivo de sus indagaciones científicas y su filiación al paganismo. No solamente su rol femenino; también sus acciones en plena caída del Imperio Romano fueron motivos en su contra para la conflagración cristiana que ascendía en las tierras de Alejandría, mientras aseguraba la imposición de un único Dios y la depuración de todo conocimiento considerado contrario a la palabra de éste.

En torno a esta muerte hay registros narrativos y audiovisuales que nos invitan a escudriñar no sólo en una historia, sino en las historias de las mujeres que como ella enarbolaron sus acciones en una época profundamente patriarcal. En la historia de Hipatia hallamos el quehacer de una maestra, una filósofa, una matemática, una astrónoma. Una mujer apasionada, cuya valentía representa un baluarte desde el cual podemos visualizar, visibilizar y reivindicar voces y prácticas femeninas.

Su historia la podemos encontrar en libros y, aunque sus producciones escritas…

(…) se han perdido, o han sido [destruidas], hay algunas referencias a [ellas]. Escribió un extenso comentario sobre la Aritmética de Diofanto, que está considerado el padre del álgebra. Colaboró con su padre Teón en la edición revisada de los Elementos de la Geometría de Euclides, escribiendo, además, un tratado sobre esta obra. También es autora de un tratado sobre la Geometría de las Cónicas de Apolonio, a quien se deben los epiciclos y deferentes para explicar las órbitas de los planetas, de un Canon de Astronomía y de una revisión de las Tablas Astronómicas de Claudio Ptolomeo (Mayor Ferrándiz, 2013. pp 20)

Hay mucho por conocer acerca de Hipatia. No cabe duda sobre el impacto que tuvo su paso por este mundo. Actualmente, en 2009 para ser exactos, el director Alejandro Amenábar estrenó Ágora, una propuesta cinematográfica que recrea la vida de esta mujer en un contexto de confrontaciones religiosas, misoginia y raíces patriarcales. Allí se visualiza un escenario en donde se le ve impartir como maestra; como una mujer comprometida con su pasión científica y sus ánimos de promover principios filosóficos con hermandad.

Desorbitados comparte con ustedes esta cinta y la suma a su lista en su sección #CinemaDesorbitados, a propósito del aniversario luctuoso de Hipatia en el mes de marzo y el Día de Internacional de La Mujer, como fechas que coinciden para sumar voces en pro de la defensa de los derechos de las mujeres y la reivindicación de aquellas historias que merecen ser exploradas y narradas de diversas maneras.

PELÍCULA ONLINE AQUÍ

Desde el equipo de Desorbitados deseamos que disfruten este viaje cinematográfico a las tierras de Alejandría y se animen a conocer la lista que tenemos en nuestra sección.

¡Hasta un nuevo encuentro cinematográfico!

Notas


Mayor Ferrándiz Teresa M. ( 20013) Hipatia de Alejandría. El ocaso del paganismo. Publicación realizada en: Revista de Claseshistoria. Publicación digital de Historia y Ciencias Sociales. Attículo N° 406

Lecturas desorbitadas: “Apología de Sócrates”


Publicación por: César Fabián Bonilla


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“La muerte de Sócrates” – Oleo por: Jacques-Louis David.

Cada época trae consigo la presencia de personajes cuyas búsquedas responden o no a las ideas, reglas y creencias instituidas en una sociedad. Entre los personajes que no responden pasivamente a ese conjunto de elementos encontramos una lista amplia. De aquella lista quiero mencionar a Sócrates a propósito del texto “apología de Sócrates”, presentado por su discípulo Platón.

La información contenida en este texto narra el acontecimiento que figura en la biografía de Sócrates como un pasaje que, a la luz de nuestros días, no escapa a la herencia infame de quienes ostentando “sabiduría” instituyen sus ideas en detrimento de la verdad encaminada a la búsqueda propia de cada ser humano. Se trata de la comparecencia que llevó a la muerte a Sócrates, por acusaciones en su contra que lo sitúan en oposición al Estado ateniense supuestamente por: “corromper a los jóvenes” y “no creer en los dioses del Estado”.

Lo que allí se desarrolla en forma de monólogo, introduce a los lectores en una disertación filosófica que decido traer como apertura a la sección de Lecturas Desorbitadas, por cuanto sus aportes son precisos para cuestionar el rol que, a pesar de tantos siglos, siguen asumiendo figuras políticas, religiosas, académicas, entre otras,  perfectamente reflejadas en la competencia salvaje característica de nuestras sociedades. Competencia de la cual es tan difícil desprenderse teniendo en cuenta el arraigo y la no renuncia al hecho de creer que el conocimiento proviene -por exclusividad- de mentes privilegiadas y no de la búsqueda que cada ser humano puede emprender si para éste es posible conocerse.

Mi invitación a la lectura de este texto, junto al programa “Mentira La verdad” que dedica un capítulo a éste,  se presenta como parte de mi ignorancia. Es decir, me he encontrado con el mismo sin ser un estudioso asiduo de filosofía y lo comparto como parte de mi búsqueda sin avergonzarme por el hecho no conocerlo y, por el contrario, regocijarme en la acción de compartirlo por considerar significativos los aportes de la filosofía socrática, a la cual hago apología por  encontrar en ella relaciones entre la ética, la espiritualidad y  la defensa de la verdad como herramientas para enriquecer nuestras relaciones en y con el mundo.

He aquí, entonces, material escrito y audiovisual en pro de reflexionar y poner en acción nuestra posibilidad de hacer de la filosofía una actividad consciente. A través de la cual podamos transitar en el laberinto del conocimiento que, más allá de sus construcciones filosóficas fundadas modernamente en la razón, se presenta como lugar de encuentros en donde esa razón es sólo una parte que conforma la integralidad de cada ser humano.

Un par de fragmentos:

“(…) temer la muerte, atenienses, no es otra cosa que creerse sabio sin serlo, y creer conocer lo que no se sabe. En efecto, nadie conoce la muerte, ni sabe si es el mayor de los bienes para el hombre. Sin embargo, se la teme, como si se supiese con certeza que es el mayor de todos los males ¡Ah! ¿No es una ignorancia vergonzante creer conocer una cosa que no se conoce?”

(Apología de Sócrates, p 62-63)

“(…) Antes que el cuidado del cuerpo y de las riquezas, antes que cualquier otro cuidado, es el del alma y de su perfeccionamiento; porque no me canso de deciros que la virtud no viene de las riquezas, sino por el contrario, que las riquezas vienen de la virtud, y que es de aquí de donde  nacen todos los demás bienes públicos y particulares” (p 69)

TEXTO EN VERSIÓN PDF.

PROGRAMA DE FILOSOFÍA “MENTIRA LA VERDAD”


Los derechos de esta publicación están protegidos por una licencia Creative Commons:

VIH: ¿un virus de mentiras en Occidente?

“¿Buena salud? ¿Mala salud? Todo depende del punto de vista. Desde el punto de vista de la gran industria farmacéutica la mala salud es muy saludable”

Eduardo Galeano


Publicación por: Fabián Bonilla Patiño


Existen bastantes registros acerca de las medidas preventivas y los tratamientos contra el Virus de Inmunodeficiencia Humana (VIH) y el Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida (SIDA). Sólo basta remitirse a portales de organismos como la Organización Mundial de la Salud, la ONUSIDA, los ministerios de salud de nuestros países; así como a un sinfín de páginas web para encontrar información oficial al respecto.

La documentación reunida a través de estos portales y páginas destaca por informes, documentos sobre conferencias, foros, campañas y otros eventos difundidos a propósito de contrarrestar la propagación del virus y la enfermedad. No obstante, también existe información disidente desde la cual se plantean severas cuestiones al considerar, entre otros aspectos, que: “(…) no hay evidencias científicas de que el VIH sea la causa del SIDA” (G. Roberto, 2007).

Planteamientos como los de la información disidente suponen interrogar si la información que se difunde oficialmente es verídica, o si se trata -en correspondencia con la sentencia de Eduardo Galeano- de una verdad a medias muy saludable tanto para la industria farmacéutica, como para la corrupción científica y los intereses geopolíticos de países como Estados Unidos. Supone, por lo tanto, hacer eco de material audiovisual e investigativo para profundizar en cuestiones al VIH y al SIDA que, aún en albores del siglo XXI, no han sido resueltas y no han logrado hacer frente a la cuantiosa cuota de la epidemia letal.

¿Qué sabemos acerca del VIH/SIDA?            

Para comenzar, es importante que usted (ya que se encuentra leyendo este artículo) se haga esta pregunta. Seguramente se va encontrar con escasa o nula claridad sobre la diferencia entre VIH y SIDA o, por el contrario, va recordar información relacionada con estas definiciones:

VIH es la sigla correspondiente a “virus de la inmunodeficiencia humana”. Es un retrovirus que afecta las células del sistema inmunitario (principalmente las células T CD4 positivas y los macrófagos, componentes clave del sistema inmunitario celular) y destruye o daña su funcionamiento. La infección por este virus provoca un deterioro progresivo del sistema inmunitario, lo que deriva en “inmunodeficiencia”.

(…) Sida es un término que corresponde a “síndrome de inmunodeficiencia adquirida” y constituye una definición de vigilancia basada en indicios, síntomas, infecciones y cánceres asociados con la deficiencia del sistema inmunitario que resulta de la infección por VIH.  (ONUSIDA, 2008)

Como toda información, estas definiciones que acaban de leer tienen historia, y como toda historia, tienen diferentes versiones y una de ellas corresponde a reconocidos programas como la ONUSIDA, autoridades como la Organización Mundial de la Salud, entre otras. Esta versión hace parte de la teoría oficial que considera la fórmula VIH = SIDA y sus antecedentes remiten a abril de 1984 cuando, la entonces Secretaria  de Salud y Servicios Humanos de EEUU, Margaret Heckler, declara por medio de una rueda de prensa el descubrimiento (atribuido al doctor Robert Gallo en Washington) de la probable causa del SIDA: el VIH.

Desde luego los antecedentes no corresponden únicamente a aquella época y lugar, pues “(…) en 1983 el doctor Luc Montagnier [en París] y su equipo de investigadores identificaron lo que pensaron podría ser la causa del SIDA” (Leung B, 2009). Esto nos sitúa frente a un panorama no exclusivo de Estados Unidos como el epicentro del aparente descubrimiento, actualmente cuestionado desde diferentes posiciones (periodísticas, cinematográficas, científicas, etc.) que revelan otra perspectiva del enmarañado mapa construido en torno a la enfermedad y la veracidad de las afirmaciones científicas que, apoyadas por los medios de comunicación del país norteamericano, marcaron los fines del siglo XX con uno entre los virus quizá más polémicos de la humanidad.

Cuestiones desde la escena cinematográfica y documental.

Dallas buyers club

Ryon (Interpretado por Jared Leto) y Ron Woodroof (Interpretado por Matthew McConaughey)

En el año 2013 fue lanzada la película “Dallas Buyers Club”, conocida en Hispanoamérica como “El club de los desahuciados”. En ésta se narra la historia de Ron Woodroof[1], quien luego de ser diagnosticado con VIH da un vuelco a su vida y decide indagar acerca del virus sin conformarse con el diagnóstico médico que le advertía sólo 30 días de vida.

Las indagaciones de este hombre fueron oportunas. Gracias a éstas halló alternativas a la medicación oficial (AZT) y dio con el paradero de Vass (médico residente en México) quien le suministró drogas no aprobadas en Estados Unidos para el tratamiento del virus. Estos suministros mejoraron su salud y con ello optó por traficar con los medicamentos no aprobados, para ofrecerlos a pacientes diagnosticados con VIH en su país.

Para él esto supuso aproximarse y comprender mucho mejor las historias de gays, lesbianas y trans. Pero, sobre todo, enfrentarse a la corrupción farmacéutica lucrada por medio de fármacos como el AZT.

La película es apenas un esbozo de los cuestionamientos que un buen número de investigadores ha llevado a cabo, con motivo de sugerir al público una lectura crítica en torno a la teoría oficial del SIDA. Por eso otra de mis sugerencias es el trabajo documental de Brent Leung. Este productor lanzó en el año 2009 el documental: “House of a Numbers, anatomy of an epidemic” (La casa de los números, anatomía de una epidemia) en el cual se relata su viaje por diferentes países para entrevistar a científicos, periodistas, personas diagnosticadas con el VIH, entre otras relacionadas con el tema.

Los cuestionamientos discutidos allí son ubicados en el contexto de emergencia del virus (relacionado directamente en sus inicios con sectores gay); sus propagación e incidencia en el continente africano; la disputa científica y las conjeturas que desencadenan la posición disidente; así como los intereses económicos, geopolíticos y estratégicos entre los cuales titula Estados Unidos.

Otro documental imprescindible, por la diversidad de entrevistas que ofrece desde miradas disciplinarias y testimoniales, es “La ciencia del pánico” (2011). El argumento de éste permite acercarse a interrogantes que seguramente usted se han formulado, se han formulado personas diagnosticadas o nos hemos formulado quienes en algún momento hemos sentido acorralada nuestra salud por el miedo que supone enfrentarse a la enfermedad. Para el grupo de producción de este trabajo:

Es muy posible, tal y como revelan los hechos en este documental, que en el tema del SIDA exista un fraude colosal: el silencio, la censura a la que están obligados los científicos disidentes, también los galardonados con el Premio Nobel; la falta de pruebas fiables sobre la relación VHI-SIDA; los tests de resultados equívocos; los orígenes del AZT y sus terribles efectos secundarios; los extraños casos de tantos supervivientes de largo plazo que no toman medicación de parejas serodiscordantes que no se han contagiado, de recién-nacidos que negativizan el virus o bien nacen sin él. (Isabel Otaduy y Patrizia Monzan, 2011).

Cuestiones desde el escenario disidente.

Como verán, la escena cinematográfica y documental no es la única para acercarse a los cuestionamientos mencionados hasta ahora. Específicamente en el escenario disidente trabaja el Grupo de Replanteamiento de la Hipótesis VIH=SIDA “(…) conformado por más de 3.000 médicos, científicos y otros investigadores de más de 75 países incluyendo a profesores eméritos de muchas universidades y varios galardonados con el Premio Nobel” (Giraldo R, 2007).

A este grupo pertenece el médico colombiano Roberto Giraldo. Para él es fundamental replantear este síndrome teniendo en cuenta, según sus afirmaciones, que:

Un retrovirus denominado VIH ha sido asociado a muchas personas con Sida y a riesgo de desarrollarlo. Debido a esta asociación, dicho virus fue postulado como causa del Sida, lo cual ha sido oficialmente aceptado desde entonces. Se propuso que el VIH destruía el sistema inmunológico matando los linfocitos T. También se propuso que una vez positivo, para anticuerpos contra el VIH, el individuo desarrollaría el Sida en el futuro. Sin embargo, ninguno de estos postulados ha sido comprobado después de más de una década de intensas investigaciones. Incluso si tal asociación fuese real, hay que recordar que asociación o correlación no son sinónimos de causalidad (Giraldo, 1996).

La verdadera causa del SIDA son las exposiciones múltiples, repetidas y crónicas a una variedad de agentes estresantes inmunológicos de origen químico, físico, biológico, mental y nutricional.

(…) Los medicamentos antirretrovirales son inmuno-tóxicos potentes y pueden generar el SIDA por sí mismos.

Con el SIDA se inaugura (…) una nueva época en la historia de las enfermedades del hombre. El incremento de agentes estresantes en el ecosistema humano, está poniendo en serio peligro la preservación de nuestra especie. ¡El SIDA es una campana de alerta! Sin embargo, el mito o creencia en el fenómeno conocido como VIH encubre y no permite ver el peligro en que se encuentra sumida nuestra especie (Giraldo 2007).

La importancia de estos planteamientos no es mínima. Los parámetros de seguimiento de la enfermedad por medio de test como ELISA y Western Blot, han arrojado interrogantes[2] debido a casos en los cuales algunas personas han resultado seropositivas en un país; pero al realizarse las pruebas en otro, los resultados han sido contrarios. A esto se suma el hecho de que el control de la enfermedad en África ha sido particular y ello sugiere serios cuestionamientos para situar el debate más allá de factores biológicos, pues como bien se puede apreciar en otras investigaciones:

(…) el hecho de no saber con certeza el origen de la enfermedad, ni de haberse establecido un control para la cura definitiva o para la prevención radical han hecho que las personas y contextos relacionados con la enfermedad sean señalados frecuentemente bajo el estigma discriminatorio que lleva a la monstruosidad de la enfermedad y, por ende, de los individuos portadores de la misma, transformándola en una epidemia de la significación y del señalamiento social (Rodríguez y García, 2006)

Señalamiento social que para algunas posiciones significa un negocio del cual se lucran las grandes farmacéuticas, al tiempo que se benefician élites políticas promotoras de discursos racistas, homofóbicos y clasistas.

Esto es fundamental si se tiene en cuenta, por ejemplo, que la industria farmacéutica, según Miguel Jara (entrevistado en documental “la ciencia del pánico”, 2011) ha dirigido sus ensayos e intereses hacia países pobres o, por otra parte, han aprovechado los imaginarios que comúnmente se tienen acerca de la sexualidad que, como sabemos, es central para definir la enfermedad por tratarse de una de las vías de contagio.

No es casualidad que en análisis como los de Foucault (2000), encontremos pasajes que ubican, por ejemplo, la sexualidad como un foco de regulación desde el que se han configurado imaginarios, creencias, normas, instituciones, etc. Para este autor

La extrema valoración médica de la sexualidad en el siglo XIX tiene su principio, me parece, en la posición privilegiada que ocupa entre orga-nismo y población, entre cuerpo y fenómenos globales. De ahí también la idea médica de que la sexualidad, cuando es indisciplinada e irregular, tiene siempre dos órdenes de efectos: uno sobre el cuerpo, sobre el cuerpo indisciplinado, que es sancionado de inmediato por todas las enfermedades individuales que el desenfreno sexual atrae sobre sí (…) Pero, al mismo tiempo, una sexualidad desenfrenada, pervertida, etcétera, tiene efectos en el plano de la población, porque a quien fue sexualmente disoluto se le atribuye una herencia, una descendencia que también va a estar perturbada, y a lo largo de generaciones y generaciones, en la séptima generación y la séptima de la séptima. (p.228)

Vale aclarar, llegados a este punto, que los factores de riesgo hoy enlistados sobre el VIH y el SIDA no comprenden solamente el contagio por medio de la actividad sexual. Sin embargo es imprescindible subrayar la polémica que este factor revistió a partir de los años 80 con el descubrimiento del virus, ya que, a partir de allí, las afirmaciones que ha sostenido la teoría oficial del VIH = SIDA proliferaron masivamente, especialmente en contra de quienes adoptan conductas “anormales” direccionadas hacia la estigmatización, el rechazo, el desprestigio, etc.

En caso de ser ciertos los planteamientos disidentes, nos encontramos frente a una tarea enorme. Ésta implica no solamente hacer estudios a partir de la medicina; sino también de la investigación social, que nos permitan comprender el contexto de la epidemia a partir del impacto que tiene sobre las poblaciones a través de los medios de comunicación, las campañas publicitarias, el “voz a voz” cuya resonancia, plagada de miedo, incide en los imaginarios acerca de las enfermedades y las relaciones que los individuos tenemos con éstas.

De ahí que mi sugerencia con este artículo sea indagar sobre el tema, hacer frente a los prejuicios y promover lecturas críticas sobre todo cuanto nos es vendido como verdad. Ya que esta enfermedad puede tratarse de un claro ejemplo de aquellas verdades que se han instaurado bajo discursos racistas, homofóbicos, incluso clasistas si se contempla el panorama geográfico que ubica a países en “vías de desarrollo” o “subdesarrollados” entre los mayores índices de propagación del SIDA.

Hay una fuerte costumbre a recibir información sin dudar en lo más mínimo de ésta. La duda es casi “inexistente” porque se ha legitimado una voz periodística, científica, médica, educativa… una voz “experta” cuyos cúmulos de poder han logrado configurar toda una maquinaria sobre la verdad que se reproduce con inercia gracias, en buena medida, a la costumbre humana de depender de únicas verdades y de no atrevernos a ver más allá.

Nota aclaratoria:

Quien escribió este artículo no se acoge a las teorías conspirativas. Su posición, por el contrario, se presenta como una invitación a indagar acerca del virus y la enfermedad que junto a las a información oficiales, también cuenta con información disidente que no está demás revisar. Como es sabido por muchos, las versiones que narran la historia divergen en muchos aspectos e intereses y este caso no es la excepción.

Notas


[1] La información que se proporciona en este artículo sobre este Ron Woodroof sólo corresponde al personaje de la película. Se considera necesaria esta aclaración teniendo en cuenta que la cinta está inspirada en la vida de Ron Woodroof y en la misma ocurren algunas alteraciones que, aparentemente, no son completamente fieles a su historia real.

[2] Sobre estos interrogantes, puede conocer más información en el artículo “¿Por qué abandoné la teoría del VIH como causa del SIDA?”, publicado en la página web de la revista “Discovery y Dsalud”  http://www.dsalud.com/index.php?pagina=articulo&c=416

Referencias


Foucault Michel (2000) Defender la sociedad. Recuperado de http://monoskop.org/images/3/34/Foucault_Michel_Defender_la_sociedad.pdf

Giraldo Roberto (1996) El SÍDA no es una enfermedad infectocontagiosa

http://robertogiraldo.com/esp/articulos/SIDANoEsUnaEnfermedadInfectocontagiosa.html

Giraldo, R. (1996) La industria del SIDA, manipulación de un error científico. Recuperado de     http://www.robertogiraldo.com/esp/articulos/LaIndustriaDelSida.html

Giraldo Roberto (2007) Los agentes estresantes inmunológicos son la verdadera causa del SIDA.

http://robertogiraldo.com/esp/articulos/LosAgentesEstresantes2007.html

Isabel Otaduy y Patrizia Monzan (2011) La ciencia del pánico. [Documental]. Producción independiente. https://vimeo.com/23072086 / Página oficial:  http://www.lacienciadelpanico.tk/

Leung Brent (2009) La casa de los números, anatomía de una epidemia

https://www.youtube.com/watch?v=l6F9edZLUwA

ONUSIDA (2008) Información básica sobre el VIH: http://data.unaids.org/pub/factsheet/2008/20080519_fastfacts_hiv_es.pdf

Rodríguez Martínez, E. y García Gavidia, N. (2006)  Enfermedad y significación: Estigma y monstruosidad del VIH/SIDA. Revista SciElo. 22 (50). Recuperado de http://www.scielo.org.ve/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1012-15872006000200002

¿Día de San Valentín?

En medio de la parafernalia festiva que suponen días como “el amor y la amistad” o “San Valentín”, no está demás aproximarse a datos históricos en donde hallamos no sólo los orígenes de estas fechas; sino los propósitos que esconden más allá de la celebración en tanto “inversión amorosa”.

Mi sugerencia, a propósito, es el artículo “De las Lupercales a San Valentín”. Para mí ha sido un hallazgo interesante que vale la pena compartir, pues arroja información valiosa y adecuada para reivindicar el génesis de este día que, como otros, se encuentra aparentemente en la lista de manipulaciones atribuidas al Cristianismo.

Fauno 1923  Carlos Schwabe

“Fauno” (1923). Ilustración por Carlos Schwabe.