¡Nueva sección!

A partir de hoy Desorbitados abre nueva sección. Ésta estará dedicada a mis dibujos y publicaciones relacionadas con artes plásticas y visuales. Como apertura comparto mi más reciente dibujo que tiene como protagonista a Ofelia, personaje de la película “El laberinto del fauno”.

Les comento, además, que con este dibujo estoy concursando para ganar una beca en una academia de artes y para lograrla necesito obtener likes. Pueden ayudarme con su like en  esta publicación de facebook.

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Autor: César Fabián Bonilla 
Título: Ofelia
Técnica: Grafito sobre Papel Bond

7 películas para reflexionar acerca de la sexualidad

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Publicación por: Fabián Bonilla 

Las propuestas cinematográficas que abordan temas sobre sectores LGBTIQ[1], vienen ganando lugar como narrativas apropiadas para comprender la complejidad que recubre la sexualidad humana. Gracias a éstas no sólo se reivindica el lugar de las personas que conformamos estos sectores; también la sensibilidad del descubrimiento que cada ser humano emprende desde su nacimiento, hacia el misterioso universo de aquello que aún es considerado tabú.

Entre todas esas propuestas encontramos aquellas que desbordan clichés y presentan a lesbianas, gais, transgénero, etc., basándose en estereotipos que han hecho titánico desprender a la lesbiana del despectivo “machorra”; al gay del perfil “vota pluma”; al transgénero de un lugar indefinido que lo convierte en un fenómeno sin distingo del travesti y, a todos ellos juntos, de los guetos de la anormalidad. A pesar de ello, existen otras propuestas cuyas narrativas trascienden clichés y profundizan en detalles alejados del morbo. Detalles que sitúan las discusiones acerca de este tema en un plano imprescindible.

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Edición fotográfica por: Desorbitados

Para un conjunto de personas éste no es un tema que demande relevancia. El “argumento” más común desde sus posiciones, supone hablar de éste como si se tratara de la imposición una “ideología de género”. Por fortuna tenemos aquellas propuestas que no se circunscriben exclusivamente al cine, pero desde él nos permiten abordar el tema desde un foco cotidiano y confrontar dichos argumentos a través de las vivencias de niños, niñas, jóvenes y personas adultas que han descubierto la sexualidad de variadas maneras.

Hablar de esto es tan importante como hablar de nuestra existencia en términos biológicos. Nuestra sexualidad está presente en cada uno de nuestros ciclos vitales; es la definición de nuestros caminos y la expresión de nuestros deseos más profundos. Es un lugar de descubrimientos que, al ser observado minuciosamente, nos transporta por los misterios de nuestra humanidad.

El cine es una puerta abierta a la posibilidad de hacer esta observación. Una puerta abierta a resolver inquietudes y reflexionar acera de la sexualidad. Por eso #CinemaDesorbitados quiere invitarles a cruzarla y, para ello, propone la siguiente cartelera con 7 películas que no te puedes perder:

1.‘Tomboy’

La primera película de nuestra cartelera tiene como protagonista a Michael. Se trata de un niño que nos introduce en el descubrimiento de su sexualidad, por medio de una historia rodeada de juegos y de ingenuas (no tan ingenuas) exploraciones, junto a su hermana menor, su primer amor y amigos del vecindario.

Con una sencillez fotográfica, Céline Sciamma, directora de esta película, propone un ambiente impregnado de ternura y profunda sensibilidad. ¡Vale la pena dedicarle 82 minutos de nuestro tiempo!

2.’Moonlight’

Con la premiación en la categoría a mejor película en los Óscar de 2017, tenemos en segundo lugar a ‘Moonligth’. Esta propuesta cinematográfica dirigida por Barry Jenkins, recrea con total sutileza el descubrimiento sexual de Chiron. Allí podemos apreciar un tríptico narrativo dividido en la niñez, la juventud y parte de la vida adulta de este chico, quien crece en complejas condiciones de un barrio de Florida en Estados Unidos.

Para Desorbitados es una magnífica sugerencia cinematográfica, ya que ésta conforma la lista de películas que abordan la homosexualidad sin involucrar al espectador en toda la intimidad del personaje. Es una cita apoyada en recursos fotográficos y narrativos cuyos elementos poéticos pueden verse reflejados en la presentación de varias escenas.

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3.‘The Danish Girl’

¿Podría ser esta película una bella metáfora del arte de conocerse a sí mismo?

Serán ustedes quienes interpreten o no aquella metáfora, si deciden encender su pantalla para abrir las puertas de la casa donde ‘La Chica Danesa’ se descubre a sí misma influenciada por el arte; por las ideas de su esposa quien un día le sugiere vestir como mujer con el fin de crear un personaje para sus pinturas.

Este es un descubrimiento profundamente conmovedor. Un descubrimiento sexual que se instala en las pantallas de cine a partir del 2015, en un ambiente danés acompañado por pinceles, lienzos y trajes.

4.‘Laurence Anyways’

Si es de su interés conocer más historias transgénero, un acercamiento interesante lo podemos hallar en Laurence Anyways. En esta película el director canadiense Xavier Dolan recrea la vida de Laurence (profesor de literatura) y su tránsito sexual.

En este tipo de películas conmueve tanto el personaje que hace su tránsito, como sus parejas para quienes también es un crudo proceso. En este caso Fred, la novia de Laurence, será testigo del proceso que vive su novio y de los avatares que lleva consigo una relación amorosa que se ve enfrentada al descubrimiento sexual y los prejuicios sociales.

5.‘Lilting’

Contadas historias acerca de la homosexualidad, se detienen en la relación que tienen las madres con las parejas de sus hijos. Ésta es una de aquellas historias ambientada en un escenario intercultural, en el cual la madre de uno de los protagonistas se verá confrontada al reconocer la identidad sexual de su hijo tras un evento inesperado que la lleva a relacionarse con el novio de éste.

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Se encontrarán frente a una película cálida, conmovedora y amorosa. ¿Valdrá la pena verla? ¡No cabe duda!

  1. ‘The hours’

Tres épocas, tres mujeres y el libro “Mrs. Dalloway” de la escritora Virginia Woolf, configuran la narrativa cinematográfica “The Hours”. En esta cinta vemos de qué manera una misma historia (el libro escrito por Virginia) une a estas tres mujeres quienes aguardan secretos, miedos e impulsos que deshilvanan la distancia de las épocas, y la convierten en un día; en unas horas donde transcurre el drama de la existencia y el cruce de caminos en los laberintos de la identidad.

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Ésta puede ser una perfecta reflexión acerca de la importancia de descubrirse. Para no vivir atragantados, engañados y agobiados por la negación de nuestras identidades sexuales.

 7.’Room in Rome’                                          

Para cerrar esta lista un encuentro erótico nos conduce a una ‘Habitación en Roma’. Allí dos mujeres se sumergen en un ambiente de placer, que seduce con la simplicidad de un encuentro que será refugio de sus secretos.

No son muchos detalles escénicos los que conforman esta película; sin embargo, la complicidad entre las protagonistas, hace de ésta un bello cuadro en movimiento.

¡Hay muchas formas para dejarse seducir, ésta puede ser una de ellas!

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Aquí termina esta cartelera de #CinemaDesorbitados, ¿alguna sugerencia que les gustaría compartir? Dejen sus comentarios.

Por lo pronto deseo disfruten mucho esta cartelera y no duden en compartirla. Seguramente hay entre sus amistades, familia y otras personas, quienes estén interesados en explorar el maravilloso universo de la sexualidad.

¡Hasta un próximo encuentro cinematográfico!

Notas


[1] Lesbias, Gays, Bisexuales, Transexuales, Intersexuales, Queer.


 

Los derechos de esta publicación se encuentran protegidos bajo una licencia de Creative Commons

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Un viaje a las tierras de Alejandría

Nota por: Fabián Bonilla

En medio de una ciudad gobernada por hombres, el siglo IV en Alejandría (Egipto) registra la presencia de una mujer cuya educación fue fundamental para figurar como una personalidad imprescindible en su época. Gracias a la educación influida por su padre y su entorno familiar, construyó un camino que la llevó a destacarse por sus conocimientos en matemática, astronomía y filosofía. Esta mujer es Hipatia y se conoce particularmente por su muerte a manos de cristianos ortodoxos, quienes la asesinaron cegados por el dogmatismo religioso.

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Datos históricos narran la consumación del asesinato de Hipatia en contraste con las acusaciones de las que fue objeto por motivo de sus indagaciones científicas y su filiación al paganismo. No solamente su rol femenino; también sus acciones en plena caída del Imperio Romano fueron motivos en su contra para la conflagración cristiana que ascendía en las tierras de Alejandría, mientras aseguraba la imposición de un único Dios y la depuración de todo conocimiento considerado contrario a la palabra de éste.

En torno a esta muerte hay registros narrativos y audiovisuales que nos invitan a escudriñar no sólo en una historia, sino en las historias de las mujeres que como ella enarbolaron sus acciones en una época profundamente patriarcal. En la historia de Hipatia hallamos el quehacer de una maestra, una filósofa, una matemática, una astrónoma. Una mujer apasionada, cuya valentía representa un baluarte desde el cual podemos visualizar, visibilizar y reivindicar voces y prácticas femeninas.

Su historia la podemos encontrar en libros y, aunque sus producciones escritas…

(…) se han perdido, o han sido [destruidas], hay algunas referencias a [ellas]. Escribió un extenso comentario sobre la Aritmética de Diofanto, que está considerado el padre del álgebra. Colaboró con su padre Teón en la edición revisada de los Elementos de la Geometría de Euclides, escribiendo, además, un tratado sobre esta obra. También es autora de un tratado sobre la Geometría de las Cónicas de Apolonio, a quien se deben los epiciclos y deferentes para explicar las órbitas de los planetas, de un Canon de Astronomía y de una revisión de las Tablas Astronómicas de Claudio Ptolomeo (Mayor Ferrándiz, 2013. pp 20)

Hay mucho por conocer acerca de Hipatia. No cabe duda sobre el impacto que tuvo su paso por este mundo. Actualmente, en 2009 para ser exactos, el director Alejandro Amenábar estrenó Ágora, una propuesta cinematográfica que recrea la vida de esta mujer en un contexto de confrontaciones religiosas, misoginia y raíces patriarcales. Allí se visualiza un escenario en donde se le ve impartir como maestra; como una mujer comprometida con su pasión científica y sus ánimos de promover principios filosóficos con hermandad.

Desorbitados comparte con ustedes esta cinta y la suma a su lista en su sección #CinemaDesorbitados, a propósito del aniversario luctuoso de Hipatia en el mes de marzo y el Día de Internacional de La Mujer, como fechas que coinciden para sumar voces en pro de la defensa de los derechos de las mujeres y la reivindicación de aquellas historias que merecen ser exploradas y narradas de diversas maneras.

PELÍCULA ONLINE AQUÍ

Desde el equipo de Desorbitados deseamos que disfruten este viaje cinematográfico a las tierras de Alejandría y se animen a conocer la lista que tenemos en nuestra sección.

¡Hasta un nuevo encuentro cinematográfico!

Notas


Mayor Ferrándiz Teresa M. ( 20013) Hipatia de Alejandría. El ocaso del paganismo. Publicación realizada en: Revista de Claseshistoria. Publicación digital de Historia y Ciencias Sociales. Attículo N° 406

Memorias Literarias: Andrés Caicedo

Nota por: Fabián Bonilla


Diversos autores se han destacado en la literatura colombiana; diferentes formas literarias han configurado universos narrativos que nos permiten conocer el país a través de sus lugares, su música, su gente, sus realidades. Entre aquellas formas se halla el legado de Andrés Caicedo, un joven que el 4 de marzo de 1977 (a sus 25 años) decidió acabar con su vida, no sin antes dejar algunas novelas, cuentos y propuestas culturales.

Para Desorbitados es importante hacer eco de este autor y, por ello, hoy reivindica su memoria, sugiriendo a ustedes la lectura del cuento “Maternidad”, una de las canciones que recrean el laberinto musical en su obra “Que viva la música” y el documental “Unos pocos buenos amigos”, para conocer algunos momentos de su vida.

***

MATERNIDAD

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A las vacaciones de quinto de bachillerato salimos con un saldo de muertos.

– Es una verdadera tragedia terminar un año marcado por triunfo –la construcción de un nuevo pabellón deportivo por ejemplo– con la desaparición de seis jóvenes que apenas despuntaban la que sería una brillante carrera.

Se lamentó el padre rector, en el discurso de clausura.

Pepito Torres hizo un viaje repentino a Bogotá (faltó a un examen final) y dicen que vino a pie, devorando cuanto hongo mágico encontró a la vera del camino, y al llegar a Cali comenzó a dar escándalo público por la sexta, lo agarraron dos policías sin avisar a sus papás, lo metieron en la radiopatrulla en donde murió como un perro, dándose contra las rejas, exhalando por boca y narices un polvito negro.

Manolín Camacho y Alfredo Campos, los inseparables, se volaron del colegio y fueron a pasar un viernes de tarde deportiva en el Río Pance, hubo crecida, y a los dos días encontraron sus cuerpos “entrelazados”, pero el periódico no explicaba cómo. Tiempo después un campesino encontraría, entre las raíces de un carbonero a la orilla del río, una botella con un manuscrito de Alfredo, redactado compulsivamente: “Vemos como crece el río. Es increíble. Es como si viniera a cobrar venganza por el pasado esplendoroso que le quitaron las modernas urbanizaciones. Pero ruge. Recobra su poder. La idea se nos ha ocurrido ambos. No seremos víctimas en vano. Mejorarán los tiempos. Cogidos de la mano caminamos hacia el río”.

Yo nunca pensé que las cosas mejorarían así no más. Un mes antes de exámenes finales Diego A. Castro (Castrico) salió con su hermano mayor, Julián, a la Bocana del Océano Pacifico. Les encantaba ese mar de agua, arena, cielo, selva y gentes negras. Ambos habían ganado medallas en intercolegiados, departamentales y nacionales de natación. No fueron a ninguna competencia internacional por el uso de las pepas. Así, podían nadar hasta la línea del horizonte, de allí alcanzar la línea que uno podría divisar si llegara al horizonte, y aún la otra. Pero no esa vez. A las pocas brazadas, Julián le resopló que se sentía muy mal, que se devolvía. Castrico, abstraído en sus movimientos parejos sobre las cresticas de cada ola, le dijo que bueno, y siguió nadando. Al regresar, feliz de su inmensa travesía, lo encontró en la playa, muerto, con el pescuezo inflado. Nadie sabe como regresó Castrico a Cali, pero ya se le había atravesado la existencia. Comenzó a buscarle pelea a todo el mundo, en especial a los más amigos de su hermano. Cargó puñal. Viajaba al campo y allá peleaba con machete y ruana envuelta. Lo encerraron en el manicomio y se voló del manicomio reclamando la presencia de su madre. No era más que ella le tuviera al lado su frasco de pepas y Castrico se quedaba calmado, acariciando las flores, jugando con los gatos. Salía a la Sexta una vez cada dos meses, y yo lo veía parado solo, hablando incoherencias sobre todas las mujeres, sonriendo. En la última pepera salió despavorido a buscar pelea, pero murió antes de que se la dieran: quedó como clavado en el suelo, gritó que se le abría el suelo y cayó muerto. Y van cinco.

El sexto, Manolín Camacho, es el que más me duele: mi compañero de pupitre. Solíamos caminar distraídos en los recreos, hablando de paisajes que nos imaginábamos en tres dimensiones de sólo mirar mapas. Nunca había probado ninguna droga, ni en las fiestas bebía. Sólo un sábado. Vaya a saber uno con quién se metió, quién lo invitó, por qué lo vieron recorriendo calles a la velocidad que iba, con la velocidad que iba, con la mirada desencajada, buscando qué, con la piel llena de huecos, insultando ancianas, pateando carros. Murió solo, en un baño cualquiera, esforzándose por vomitar lo que seguro se había tragado inocentemente ahora le cercenaba el cóccix, la próstata, el cerebelo. Le dieron una mezcla de analgésico para caballos y líquido de freno para aviones.

– Es una lástima, una serie así de muertes sin ningún, sin ningún sentido. Decía el padre rector.

Y yo, agarrado a mi asiento, con una rabia inmensa, sabía qué sentido había. Nos habían escogido como primeras víctimas de la decadencia de todo, pero yo no iba a llevar del bulto. “Haré‚ mi afirmación de vida”, pensaba, y no sonreí ni una sola de las seis veces que me llamaron para recibir diplomas de matemáticas, historia, religión, inglés, geografía y excelencia. Miraba a ese público compuesto por curas, alumnos y padres de familia, y recibía los aplausos con apretón de dientes.“Haré‚ mi afirmación de vida”. “¿Que te pasaba?”, me decían los compañeros, luego. “Como si no te gustara el éxito”, y yo, a todos, silencio, y me negué a ir a la fiesta de fin de curso que organizaba Mauricio Gamboa.

A mi casa llegué en el carro de mis padres, entre sus cuerpos blandos. Ya me habían felicitado por tanto triunfo, y no se habló de más en el camino. Yo no me aburrí, pues llovió y me distraje imaginando que las gotas en el parabrisas eran gente, personitas con hombros y cabezas bien formadas, y venían las plumillas y chas, las barrían dejando minúsculas porciones de la primera gota, irrecuperable para siempre.

Esa noche soñé con un viaje en tren por entre campos de mango y trigo, y una muchacha rubia se me acercaba y nos volvíamos uno solo en la alborozada contemplación de esa feliz naturaleza. Luego el tren se metió a un túnel muy negro y desperté, demorándome en identificar como miedo o gozo el sentimiento con que empezaba ese nuevo día.
Antes de almuerzo me llamó el mismo Mauricio a comunicarme que en la fiesta de anoche una pelada, Patricia Simón, se había pegado la gran desilusionada ante mi ausencia, que era la mejor alumna de quinto del Sagrado Corazón y que quería, que se moría por conocerme. Yo le pregunté que entonces cómo. El me indicó que en otra fiesta, esa misma noche. Yo accedí.

Al llegar, no vi más que caras pálidas, poca amistosidad, puertas cerradas, prevención, horrible humo. Muy poca gente bailaba la música Rock que yo jamás aprendí y que hace medio año ponía frenético a todo el mundo. Me alegró ver que los invitados se recostaban en las paredes y nada más oían, con el ánimo ido. Yo me paré en toda la mitad de la pista para no dar aires de vencido, hasta que del fondo, de bien al fondo de esa casa vino a mí una muchacha vestida de rosado y rubia, y haciendo mágico todo el trayecto hacia mí mientras sonreía. Se presentó: “Patricia Simón”,muy tímida me dio la mano, yo se la apreté exageradamente para intimidarla aún más. “Eres muy inteligente”, fue lo primero que me dijo cuando la conduje al patio, puesto que con el volumen de la música no podía oír sus lánguidas palabras de alabanza y devoción por mis conocimientos del Imperio Romano, de la Cordillera Occidental Colombiana, del Misterio de la Transubstanciación. Se respiraba mejor en ese patio acosado por el color azul de la noche que perdía a cuantos jóvenes más allá de nosotros, acorralando –lo supe– a los que buscaban refugio en esa casa.

Yo me sentí libre de la noche, de su muerte, superior a su extravío. Con mucha cautela le comenté a Patricia mis temores sobre la feroz época, y ella -como si fuera su forma peculiar de explicarme que los compartía- me relató un sueño. Soñó que alguien muy amado le regalaba un pastel de fresas su –bocado predilecto– y al irlo a morder no había fresas sino gillettes, alfileres, etcétera, que se le incrustaron en las encías y le remplazaron los dientes, de tal manera que quedó con alfileres en lugar de dientes. “Extraño”, pensé, mirándola, pues sus dientes eran grandes, muy sanos, de encías duras. Ella alzaba la cabeza para mirar a mí o al cielo. Era pequeña, pero fuerte, de buenas espaldas y caderas, ojos azules y largas cejas. “Buena raza”, pensé, y luego “Edelrasse”, observando que tendría como mínimo cuatro dedos de frente, rosada la piel. Resolví “Le haré un hijo a esta mujer”.

El tiempo pasó en el sentido que quiso nuestro amor. De esa fiesta salimos cogidos de la mano, y empezamos a vernos todos los días, y yo le fui llenando la cabeza con cucarachas como Nietzche y Rousseau, y por miles de argumentos la fui llevando a una conclusión sencilla: que la única manera de salvarnos sería trascendiendo en algo. Un día me salió con que le provocaría escribir versos, pero yo le espanté la idea como si fuera un enjambre de moscas: “La poesía es una profesión decadente”, y ella me creyó. Y le ponía cara de moribundo siempre que la miraba a los ojos, y ella apuesto que pensaba: “Lo que haría para hacerte feliz”, y en los cines me le pegaba mucho o suspiraba cada vez que había un pasaje de maternidad, y ella salía conmovida toda, aún sin decirme nada pero ya pensando en la idea de que la única manera de trascender sería quedando preñada y teniendo un hijo.

Lo que la decidió fue precisamente la muerte de Ignacio Moreira, que tuvo una discusión con sus papás, subió corriendo las escaleras y se dio un tiro en la cabeza. Ella vivía al frente, conocía a Ignacio desde chiquito, oyó el disparo, el chapoteo: estuve, pues, de buenas.

Conseguí que me prestaran la finca de la Carretera al Mar, lugar que yo había escogido para que se diera la concepción. Con nosotros subieron varios amigos, pero casi nunca nos mezclábamos. Los días amanecían oscuros y la niebla bajaba temprano, y ella se llenaba de añoranzas y de melancolías, lo que, curiosamente, no le producía impavidez sino movimiento. Caminábamos horas, acercándonos cada vez más al filo de las montañas. Ella resistía el empinadísimo camino sin una queja.

Mi día vino claro, de visibilidad profunda. Nos levantamos con el sol y empezamos a subir, dispuestos a llegar esta vez hasta la cumbre. Los guayabos y los lecheros viraban en múltiples tonos verdes a cada paso que ganábamos, y los pájaros cantaban “pichajué-pichajué”, y todo eso me llegaba como puro presagio y signo de fertilidad.

Hacia las dos de la tarde salvamos la última pendiente de piedras blancas y tuvimos, repentinísimamente, una enloquecedora visión del mar, a miles y miles de kilómetros. El frío de la montaña y el ardor que se contemplaba allá en el mar la llevó a abrazarme, y yo le respondí mejor que nunca. Descubrí sus senos con valentía, chupé su pelo, rasgué con su sangre el pasto yaraguá, pude sentir como sus complicadas entrañas se abrían para darle paso, cabina y fermento a mi espermatozoide sano y cabezón que daría, con los años, testimonio de mi existencia. No creo que ella gozó.

Nos casamos al escondido, toque muy aristocrático para familias como la suya y la mía. Fuimos el matrimonio más joven de la sociedad caleña y salimos mucho en el periódico y la gente nos miraba y nos hicieron muchas fiestas y nosotros respondíamos a todas con actitud calladita y mayor, reflexionando siempre. Con alegría entramos a sexto de bachillerato, comparando y acariciando nuestros libros de texto. A los pocos meses engordó muchísimo y le vinieron los vómitos, así que no pudo volver al colegio y perdió sexto. Yo solamente falté a clase un día: el día en que después de cuatro horas de terquedad y mucho sufrimiento, dejó salir a mi hijo. Nació en un día lluvioso. No nos pusimos de acuerdo con el nombre, pero prevaleció mi opinión: lo llamé Augusto, que hace pensar en porte distinguido y en conciencia de Victoria, siempre.

Fui toda una celebridad en el colegio, padre a los 16 años. Ella no quiso hacer gimnasia y le quedó una barriga arrugada muy fea, y los senos se le hincharon como brevas y después se le cayeron. Recuerdo madrugadas en las que yo abría el ojo solo para hallarme en la física gloria, despertado por el llanto de Augusto, y volteaba a mirarla a ella, despierta desde hace muchas horas con la mirada perdida en el cielo raso, negándose siempre a contestarme en qué era que pensaba. Yo no insistí. Yo había previsto eso. No cuidó bien a nuestro hijo. No quiso tampoco volver al colegio. Le perdió interés a todo, se pasaba los días sin asearse ni asear la casa, mal sentada en una silla, presa de un vacío que supongo debe ser normal después de que uno ha estado lleno y redondo como una naranja ombligona. Yo no la toqué más. Ella tampoco se hubiera dejado.

Al fin, un día salió de la casa, y se demoró en regresar. Hizo amistades nuevas, jóvenes más viejos que ella, y seguía saliendo. Pero falta no me hacía. Yo cumplía puntualmente con mis deberes escolares. Me levantaba temprano, le daba el tetero al niño, cambiaba pañales, barría, trapeaba. Al volver del colegio me la pasaba horas dejando que Augusto me apretara el dedo índice y contemplándole su pipí, lo único que sacó igualito a mí, porque todo lo demás, ojos, pelo y frente eran de ella.

Cuando regresaba, nunca conversábamos. Se tiraba por ahí, sin dormir, o a oír música. Supe que estaba metiendo droga. Me importó un comino. Conseguí una hipodérmica desechable, con mi amigo Gómez un gramo de la mejor cocaína y una noche la esperé. Llegó muy tarde, cayéndose de la borrachera, bajando de todas las trabas. Yo la recibí, le sobé su cabecita hasta que se quedó dormida en mi pecho. Preparé la cocaína, tomé uno de sus brazos, cuando lo estiré y palpé sus buenas venas abrió los ojos y me miró, perpleja. Yo le sonreí. Creo que le inyecté medio gramo, en empujaditas leves. Ella hizo caras y risitas y yo sentí celos: nunca se portó así con mis orgasmos. Luego se levantó y comenzó a saltar por toda la casa, puso el estéreo a todo volumen y a mí no me importó que despertara a Augusto. Yo reí con ella.

Hace días que no la veo. Se fue a paseo creo que a San Agustín, con una manada de gringos. Espero que no vuelva, que se muera o que reciba allá su merecido. Yo he terminado sexto con todos los honores, leo comics y espero con mi hijo una mejor época.

Andrés Caicedo, 1974

 

UNOS POCOS BUENOS AMIGOS – DOCUMENTAL SOBRE ANDRÉS CAICEDO.

¿Los hombres no lloran?

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Nota por: Fabián Bonilla.


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Brandon Teena, joven transgénero de 21 años de edad, fue abusado sexualmente y asesinado en diciembre de 1993 en Nebraska – Estados Unidos. Actualmente su caso es conocido gracias a la película “Boys don’t cry” (1999), inspirada en aquel fatídico mes.

Algo interesante del trabajo cinematográfico que surge al rededor de este caso, además de la actuación y  el tránsito sexual de Brandon, radica en su intención de denuncia. En narrar eventos en los cuales se ven implicadas personas que, como él, desearon y desean construir identidades contrarias al sexo que les fue asignado a partir de su nacimiento.

Películas como ésta se presentan como invitación a reflexionar y resolver interrogantes en torno a los deseos, creencias, ideas y búsquedas de las personas transgénero, quienes a diferencia de otras identidades sexuales, experimentan situaciones que vislumbran la complejidad de la sexualidad y la creciente necesidad de profundizar en este tema, a propósito de lograr la prevención de expresiones de violencia cuyo desencadenante principal subyace en la ignorancia sobre el mismo.

Esta noche #CinemaDesorbitados sugiere la película mencionada. Junto a ella interroga: ¿Los hombres no lloran?

PELÍCULA ONLINE AQUÍ

VIH: ¿un virus de mentiras en Occidente?

“¿Buena salud? ¿Mala salud? Todo depende del punto de vista. Desde el punto de vista de la gran industria farmacéutica la mala salud es muy saludable”

Eduardo Galeano


Publicación por: Fabián Bonilla Patiño


Existen bastantes registros acerca de las medidas preventivas y los tratamientos contra el Virus de Inmunodeficiencia Humana (VIH) y el Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida (SIDA). Sólo basta remitirse a portales de organismos como la Organización Mundial de la Salud, la ONUSIDA, los ministerios de salud de nuestros países; así como a un sinfín de páginas web para encontrar información oficial al respecto.

La documentación reunida a través de estos portales y páginas destaca por informes, documentos sobre conferencias, foros, campañas y otros eventos difundidos a propósito de contrarrestar la propagación del virus y la enfermedad. No obstante, también existe información disidente desde la cual se plantean severas cuestiones al considerar, entre otros aspectos, que: “(…) no hay evidencias científicas de que el VIH sea la causa del SIDA” (G. Roberto, 2007).

Planteamientos como los de la información disidente suponen interrogar si la información que se difunde oficialmente es verídica, o si se trata -en correspondencia con la sentencia de Eduardo Galeano- de una verdad a medias muy saludable tanto para la industria farmacéutica, como para la corrupción científica y los intereses geopolíticos de países como Estados Unidos. Supone, por lo tanto, hacer eco de material audiovisual e investigativo para profundizar en cuestiones al VIH y al SIDA que, aún en albores del siglo XXI, no han sido resueltas y no han logrado hacer frente a la cuantiosa cuota de la epidemia letal.

¿Qué sabemos acerca del VIH/SIDA?            

Para comenzar, es importante que usted (ya que se encuentra leyendo este artículo) se haga esta pregunta. Seguramente se va encontrar con escasa o nula claridad sobre la diferencia entre VIH y SIDA o, por el contrario, va recordar información relacionada con estas definiciones:

VIH es la sigla correspondiente a “virus de la inmunodeficiencia humana”. Es un retrovirus que afecta las células del sistema inmunitario (principalmente las células T CD4 positivas y los macrófagos, componentes clave del sistema inmunitario celular) y destruye o daña su funcionamiento. La infección por este virus provoca un deterioro progresivo del sistema inmunitario, lo que deriva en “inmunodeficiencia”.

(…) Sida es un término que corresponde a “síndrome de inmunodeficiencia adquirida” y constituye una definición de vigilancia basada en indicios, síntomas, infecciones y cánceres asociados con la deficiencia del sistema inmunitario que resulta de la infección por VIH.  (ONUSIDA, 2008)

Como toda información, estas definiciones que acaban de leer tienen historia, y como toda historia, tienen diferentes versiones y una de ellas corresponde a reconocidos programas como la ONUSIDA, autoridades como la Organización Mundial de la Salud, entre otras. Esta versión hace parte de la teoría oficial que considera la fórmula VIH = SIDA y sus antecedentes remiten a abril de 1984 cuando, la entonces Secretaria  de Salud y Servicios Humanos de EEUU, Margaret Heckler, declara por medio de una rueda de prensa el descubrimiento (atribuido al doctor Robert Gallo en Washington) de la probable causa del SIDA: el VIH.

Desde luego los antecedentes no corresponden únicamente a aquella época y lugar, pues “(…) en 1983 el doctor Luc Montagnier [en París] y su equipo de investigadores identificaron lo que pensaron podría ser la causa del SIDA” (Leung B, 2009). Esto nos sitúa frente a un panorama no exclusivo de Estados Unidos como el epicentro del aparente descubrimiento, actualmente cuestionado desde diferentes posiciones (periodísticas, cinematográficas, científicas, etc.) que revelan otra perspectiva del enmarañado mapa construido en torno a la enfermedad y la veracidad de las afirmaciones científicas que, apoyadas por los medios de comunicación del país norteamericano, marcaron los fines del siglo XX con uno entre los virus quizá más polémicos de la humanidad.

Cuestiones desde la escena cinematográfica y documental.

Dallas buyers club

Ryon (Interpretado por Jared Leto) y Ron Woodroof (Interpretado por Matthew McConaughey)

En el año 2013 fue lanzada la película “Dallas Buyers Club”, conocida en Hispanoamérica como “El club de los desahuciados”. En ésta se narra la historia de Ron Woodroof[1], quien luego de ser diagnosticado con VIH da un vuelco a su vida y decide indagar acerca del virus sin conformarse con el diagnóstico médico que le advertía sólo 30 días de vida.

Las indagaciones de este hombre fueron oportunas. Gracias a éstas halló alternativas a la medicación oficial (AZT) y dio con el paradero de Vass (médico residente en México) quien le suministró drogas no aprobadas en Estados Unidos para el tratamiento del virus. Estos suministros mejoraron su salud y con ello optó por traficar con los medicamentos no aprobados, para ofrecerlos a pacientes diagnosticados con VIH en su país.

Para él esto supuso aproximarse y comprender mucho mejor las historias de gays, lesbianas y trans. Pero, sobre todo, enfrentarse a la corrupción farmacéutica lucrada por medio de fármacos como el AZT.

La película es apenas un esbozo de los cuestionamientos que un buen número de investigadores ha llevado a cabo, con motivo de sugerir al público una lectura crítica en torno a la teoría oficial del SIDA. Por eso otra de mis sugerencias es el trabajo documental de Brent Leung. Este productor lanzó en el año 2009 el documental: “House of a Numbers, anatomy of an epidemic” (La casa de los números, anatomía de una epidemia) en el cual se relata su viaje por diferentes países para entrevistar a científicos, periodistas, personas diagnosticadas con el VIH, entre otras relacionadas con el tema.

Los cuestionamientos discutidos allí son ubicados en el contexto de emergencia del virus (relacionado directamente en sus inicios con sectores gay); sus propagación e incidencia en el continente africano; la disputa científica y las conjeturas que desencadenan la posición disidente; así como los intereses económicos, geopolíticos y estratégicos entre los cuales titula Estados Unidos.

Otro documental imprescindible, por la diversidad de entrevistas que ofrece desde miradas disciplinarias y testimoniales, es “La ciencia del pánico” (2011). El argumento de éste permite acercarse a interrogantes que seguramente usted se han formulado, se han formulado personas diagnosticadas o nos hemos formulado quienes en algún momento hemos sentido acorralada nuestra salud por el miedo que supone enfrentarse a la enfermedad. Para el grupo de producción de este trabajo:

Es muy posible, tal y como revelan los hechos en este documental, que en el tema del SIDA exista un fraude colosal: el silencio, la censura a la que están obligados los científicos disidentes, también los galardonados con el Premio Nobel; la falta de pruebas fiables sobre la relación VHI-SIDA; los tests de resultados equívocos; los orígenes del AZT y sus terribles efectos secundarios; los extraños casos de tantos supervivientes de largo plazo que no toman medicación de parejas serodiscordantes que no se han contagiado, de recién-nacidos que negativizan el virus o bien nacen sin él. (Isabel Otaduy y Patrizia Monzan, 2011).

Cuestiones desde el escenario disidente.

Como verán, la escena cinematográfica y documental no es la única para acercarse a los cuestionamientos mencionados hasta ahora. Específicamente en el escenario disidente trabaja el Grupo de Replanteamiento de la Hipótesis VIH=SIDA “(…) conformado por más de 3.000 médicos, científicos y otros investigadores de más de 75 países incluyendo a profesores eméritos de muchas universidades y varios galardonados con el Premio Nobel” (Giraldo R, 2007).

A este grupo pertenece el médico colombiano Roberto Giraldo. Para él es fundamental replantear este síndrome teniendo en cuenta, según sus afirmaciones, que:

Un retrovirus denominado VIH ha sido asociado a muchas personas con Sida y a riesgo de desarrollarlo. Debido a esta asociación, dicho virus fue postulado como causa del Sida, lo cual ha sido oficialmente aceptado desde entonces. Se propuso que el VIH destruía el sistema inmunológico matando los linfocitos T. También se propuso que una vez positivo, para anticuerpos contra el VIH, el individuo desarrollaría el Sida en el futuro. Sin embargo, ninguno de estos postulados ha sido comprobado después de más de una década de intensas investigaciones. Incluso si tal asociación fuese real, hay que recordar que asociación o correlación no son sinónimos de causalidad (Giraldo, 1996).

La verdadera causa del SIDA son las exposiciones múltiples, repetidas y crónicas a una variedad de agentes estresantes inmunológicos de origen químico, físico, biológico, mental y nutricional.

(…) Los medicamentos antirretrovirales son inmuno-tóxicos potentes y pueden generar el SIDA por sí mismos.

Con el SIDA se inaugura (…) una nueva época en la historia de las enfermedades del hombre. El incremento de agentes estresantes en el ecosistema humano, está poniendo en serio peligro la preservación de nuestra especie. ¡El SIDA es una campana de alerta! Sin embargo, el mito o creencia en el fenómeno conocido como VIH encubre y no permite ver el peligro en que se encuentra sumida nuestra especie (Giraldo 2007).

La importancia de estos planteamientos no es mínima. Los parámetros de seguimiento de la enfermedad por medio de test como ELISA y Western Blot, han arrojado interrogantes[2] debido a casos en los cuales algunas personas han resultado seropositivas en un país; pero al realizarse las pruebas en otro, los resultados han sido contrarios. A esto se suma el hecho de que el control de la enfermedad en África ha sido particular y ello sugiere serios cuestionamientos para situar el debate más allá de factores biológicos, pues como bien se puede apreciar en otras investigaciones:

(…) el hecho de no saber con certeza el origen de la enfermedad, ni de haberse establecido un control para la cura definitiva o para la prevención radical han hecho que las personas y contextos relacionados con la enfermedad sean señalados frecuentemente bajo el estigma discriminatorio que lleva a la monstruosidad de la enfermedad y, por ende, de los individuos portadores de la misma, transformándola en una epidemia de la significación y del señalamiento social (Rodríguez y García, 2006)

Señalamiento social que para algunas posiciones significa un negocio del cual se lucran las grandes farmacéuticas, al tiempo que se benefician élites políticas promotoras de discursos racistas, homofóbicos y clasistas.

Esto es fundamental si se tiene en cuenta, por ejemplo, que la industria farmacéutica, según Miguel Jara (entrevistado en documental “la ciencia del pánico”, 2011) ha dirigido sus ensayos e intereses hacia países pobres o, por otra parte, han aprovechado los imaginarios que comúnmente se tienen acerca de la sexualidad que, como sabemos, es central para definir la enfermedad por tratarse de una de las vías de contagio.

No es casualidad que en análisis como los de Foucault (2000), encontremos pasajes que ubican, por ejemplo, la sexualidad como un foco de regulación desde el que se han configurado imaginarios, creencias, normas, instituciones, etc. Para este autor

La extrema valoración médica de la sexualidad en el siglo XIX tiene su principio, me parece, en la posición privilegiada que ocupa entre orga-nismo y población, entre cuerpo y fenómenos globales. De ahí también la idea médica de que la sexualidad, cuando es indisciplinada e irregular, tiene siempre dos órdenes de efectos: uno sobre el cuerpo, sobre el cuerpo indisciplinado, que es sancionado de inmediato por todas las enfermedades individuales que el desenfreno sexual atrae sobre sí (…) Pero, al mismo tiempo, una sexualidad desenfrenada, pervertida, etcétera, tiene efectos en el plano de la población, porque a quien fue sexualmente disoluto se le atribuye una herencia, una descendencia que también va a estar perturbada, y a lo largo de generaciones y generaciones, en la séptima generación y la séptima de la séptima. (p.228)

Vale aclarar, llegados a este punto, que los factores de riesgo hoy enlistados sobre el VIH y el SIDA no comprenden solamente el contagio por medio de la actividad sexual. Sin embargo es imprescindible subrayar la polémica que este factor revistió a partir de los años 80 con el descubrimiento del virus, ya que, a partir de allí, las afirmaciones que ha sostenido la teoría oficial del VIH = SIDA proliferaron masivamente, especialmente en contra de quienes adoptan conductas “anormales” direccionadas hacia la estigmatización, el rechazo, el desprestigio, etc.

En caso de ser ciertos los planteamientos disidentes, nos encontramos frente a una tarea enorme. Ésta implica no solamente hacer estudios a partir de la medicina; sino también de la investigación social, que nos permitan comprender el contexto de la epidemia a partir del impacto que tiene sobre las poblaciones a través de los medios de comunicación, las campañas publicitarias, el “voz a voz” cuya resonancia, plagada de miedo, incide en los imaginarios acerca de las enfermedades y las relaciones que los individuos tenemos con éstas.

De ahí que mi sugerencia con este artículo sea indagar sobre el tema, hacer frente a los prejuicios y promover lecturas críticas sobre todo cuanto nos es vendido como verdad. Ya que esta enfermedad puede tratarse de un claro ejemplo de aquellas verdades que se han instaurado bajo discursos racistas, homofóbicos, incluso clasistas si se contempla el panorama geográfico que ubica a países en “vías de desarrollo” o “subdesarrollados” entre los mayores índices de propagación del SIDA.

Hay una fuerte costumbre a recibir información sin dudar en lo más mínimo de ésta. La duda es casi “inexistente” porque se ha legitimado una voz periodística, científica, médica, educativa… una voz “experta” cuyos cúmulos de poder han logrado configurar toda una maquinaria sobre la verdad que se reproduce con inercia gracias, en buena medida, a la costumbre humana de depender de únicas verdades y de no atrevernos a ver más allá.

Nota aclaratoria:

Quien escribió este artículo no se acoge a las teorías conspirativas. Su posición, por el contrario, se presenta como una invitación a indagar acerca del virus y la enfermedad que junto a las a información oficiales, también cuenta con información disidente que no está demás revisar. Como es sabido por muchos, las versiones que narran la historia divergen en muchos aspectos e intereses y este caso no es la excepción.

Notas


[1] La información que se proporciona en este artículo sobre este Ron Woodroof sólo corresponde al personaje de la película. Se considera necesaria esta aclaración teniendo en cuenta que la cinta está inspirada en la vida de Ron Woodroof y en la misma ocurren algunas alteraciones que, aparentemente, no son completamente fieles a su historia real.

[2] Sobre estos interrogantes, puede conocer más información en el artículo “¿Por qué abandoné la teoría del VIH como causa del SIDA?”, publicado en la página web de la revista “Discovery y Dsalud”  http://www.dsalud.com/index.php?pagina=articulo&c=416

Referencias


Foucault Michel (2000) Defender la sociedad. Recuperado de http://monoskop.org/images/3/34/Foucault_Michel_Defender_la_sociedad.pdf

Giraldo Roberto (1996) El SÍDA no es una enfermedad infectocontagiosa

http://robertogiraldo.com/esp/articulos/SIDANoEsUnaEnfermedadInfectocontagiosa.html

Giraldo, R. (1996) La industria del SIDA, manipulación de un error científico. Recuperado de     http://www.robertogiraldo.com/esp/articulos/LaIndustriaDelSida.html

Giraldo Roberto (2007) Los agentes estresantes inmunológicos son la verdadera causa del SIDA.

http://robertogiraldo.com/esp/articulos/LosAgentesEstresantes2007.html

Isabel Otaduy y Patrizia Monzan (2011) La ciencia del pánico. [Documental]. Producción independiente. https://vimeo.com/23072086 / Página oficial:  http://www.lacienciadelpanico.tk/

Leung Brent (2009) La casa de los números, anatomía de una epidemia

https://www.youtube.com/watch?v=l6F9edZLUwA

ONUSIDA (2008) Información básica sobre el VIH: http://data.unaids.org/pub/factsheet/2008/20080519_fastfacts_hiv_es.pdf

Rodríguez Martínez, E. y García Gavidia, N. (2006)  Enfermedad y significación: Estigma y monstruosidad del VIH/SIDA. Revista SciElo. 22 (50). Recuperado de http://www.scielo.org.ve/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1012-15872006000200002

“Historia de un oso”

Hago eco de este magnífico cortometraje chileno que el día de ayer fue galardonado en los Premios Óscar como mejor corto de animación.

Algunos detalles sobre éste por parte de su director: https://www.youtube.com/watch?v=ZEk8WPeUwc4