Manos unidas

Una mano
más una mano
no son dos manos;
Son manos unidas.
Une tu mano
a nuestras manos
para que el mundo no esté
en pocas manos
sino en todas las manos.

Gonzalo Arango (Colombia) 

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Fotografía: Martine Franck (Bélgica)

¡Viernes felino!

Gatos

Sabiduría del gato:
hacer pereza todo el día sin llegar nunca al tedio.
Materialización del gato:
cuando el gato se convierte en materia, saca las uñas.
Astucia del gato:
fingir que es un animal doméstico.
Silencio del gato:
los gatos guardan todos los secretos de la noche.
Misterios del gato:
todo en el gato es misterioso.

Darío Jaramillo Agudelo

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Fotografía: Alain Laboile.

 

¿Tienen idea de lo que pasa por su mente?

Quizá un reflejo de locura, una provocación a la rutina o la renuncia al tedio que produce vivir sin estar alerta… quizá no sea nada de lo anterior y simplemente vive el instante sin propósito: sólo vive, sólo siente; sólo se detiene en esta calle y hace concierto con la lluvia.

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Texto: Fabián Bonilla (Desorbitados)

Fotografía: Robert Doisneau – Le violoncelle sous la pluie, Paris 1957

De “58 indicios sobre el cuerpo”: 34

¿De qué maneras podemos comprender el cuerpo, nuestros cuerpos?  Jean-Luc Nancy (2007) ofrece 58 indicios sobre éste. Entre ellos elegí el número 34 para acompañar seis escenas de la serie fotográfica de Thiago Antonucci.

En verdad, ‘mi cuerpo’ indica una posesión, no una propiedad. Es decir, una apropiación sin legitimación. Poseo mi cuerpo, lo trato como quiero, tengo sobre él el jus uti et abutendi. Pero a su vez él me posee: me tira o me molesta, me ofusca, me detiene, me empuja, me rechaza. Somos un par de poseídos, una pareja de bailarines endemoniados. (Jean-Luc Nancy, 2007)

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 Fotografías por: Thiago Antonucci

Ahora les invito a leer los 58 indicios en la versión digital disponible AQUÍ

La belleza del parto a través de la fotografía

Nota por: Desorbitados

Para algunas personas la fase de culminación de un embarazo representa un hecho desagradable por el impacto que provoca el desgarre o incisión en el nacimiento. Para otras, en cambio, es casi un ritual acompañado de goce, alegría, disfrute y otras sensaciones.

Alrededor de estas representaciones La Asociación Internacional de Fotógrafos Profesionales del Nacimiento (IAPBP por sus siglas en inglés) “provee recursos a futuros padres, fotógrafos y demás profesionales de la natalidad”, a propósito de acompañar el embarazo mediante un proceso educativo para comprender la belleza de éste. Para ello lleva a cabo un concurso en el cual sugiere la presentación de fotografías sobre momentos del parto y el proceso de gestación.

Ya fueron públicas las ganadoras en la 5ª Edición del concurso; Desorbitados comparte algunas de ellas con sus respectivas categorías y créditos de autor:

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Fotografía ganadora – 1er Lugar. Por: Marije Thoen Geboorte Fotografía.

 

Morag Hastings of Apple Blossom Families Vancouver Birth Photographer and Doula supports normal unmedicated home birth. Morag Hastings photography has award winning images that portray natural unmedicated birth.

Ganadora en la categoría “Trabajo de parto” – Por: Apple Blossom Families.

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Mejor en la categoría “Entrega”. Por: Birth Blessings Photography.

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Mención de hononr. Fotografía Por: Angela Gallo

GALERÍA COMPLETA:

http://birthphotographers.com/2016-birth-image-competition/


Colaboración en las traducciónes: Camila Tapias.

Encuentros…

Laberinto poético

Desorbitados cuenta, entre sus secciones, con un Archivo fotográfico‬ y un Laberinto poético‬. Hoy estas dos secciones se reúnen para compartir con ustedes un encuentro entre fotografía y poesía; un encuentro entre las interpretaciones humanas y el misticismo felino.

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Fotografía por: Willy Ronis // Título: Enfant et chat – Belleville, Paris 1950.

El Reloj

Los chinos ven la hora en los ojos de los gatos. Cierto día, un misionero que se paseaba por un arrabal de Nankin advirtió que se le había olvidado el reloj, y le preguntó a un chiquillo qué hora era.

El chicuelo del Celeste Imperio vaciló al pronto; luego, volviendo sobre sí, contestó: «Voy a decírselo.» Pocos instantes después presentose de nuevo, trayendo un gatazo, y mirándole, como suele decirse, a lo blanco de los ojos, afirmó, sin titubear: «Todavía no son las doce en punto.» Y así era en verdad.

Yo, si me inclino hacia la hermosa felina, la bien nombrada, que es a un tiempo mismo honor de su sexo, orgullo de mi corazón y perfume de mi espíritu, ya sea de noche, ya de día, en luz o en sombra opaca, en el fondo de sus ojos adorables veo siempre con claridad la hora, siempre la misma, una hora vasta, solemne, grande como el espacio, sin división de minutos ni segundos, una hora inmóvil que no está marcada en los relojes, y es, sin embargo, leve como un suspiro, rápida como una ojeada.

Si algún importuno viniera a molestarme mientras la mirada mía reposa en tan deliciosa esfera; si algún genio malo e intolerante, si algún Demonio del contratiempo viniese a decirme: «¿Qué miras con tal cuidado? ¿Qué buscas en los ojos de esa criatura? ¿Ves en ellos la hora, mortal pródigo y holgazán?» Yo, sin vacilar, contestaría: «Sí; veo en ellos la hora. ¡Es la Eternidad!»

¿Verdad, señora, que éste es un madrigal ciertamente meritorio y tan enfático como vos misma? Por de contado, tanto placer tuve en bordar esta galantería presuntuosa, que nada, en cambio, he de pediros.

Charles Baudelaire

Fuente del poema: Ciudad Seva