Hoy abrí una de las cerraduras que conforman el cuerpo de Kafka

Nota y selección por: Desorbitados

No recurro a un escritor por ley, no es necesario acudir a la literatura por ley. Más bien por gusto, por agrado, por introducirme en un mundo que me es ajeno y me invita a cruzar puentes bajo los cuales surcan palabras, composiciones poéticas y cuerpos anudados en el misticismo de la creación literaria.

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Así recurro a Kafka, cruzando un puente que me ha llevado a una puerta donde le oigo decir:

“Esta tarde, mientras estaba acostado en la cama, alguien hizo girar rápidamente una llave en la cerradura; durante un instante tuve cerraduras por todo el cuerpo, como en un baile de disfraz; aquí y allá, con breves intervalos, abrían o cerraban una de las cerraduras”  (Franz Kafka, en Diarios, agosto 30 de 1912)

 ojo_cerradura

Hoy abrí una de las cerraduras que conforman el cuerpo de Kafka; aquella pertenece a otra puerta en la cual me encontré con el siguiente cuento:

Una confusión cotidiana

Un incidente cotidiano, del que resulta una confusión cotidiana. A tiene que cerrar un negocio con B en H. Se traslada a H para una entrevista preliminar, pone diez minutos en ir y diez en volver, y se jacta en su casa de esa velocidad. Al otro día vuelve a H, esta vez para cerrar el negocio. Como probablemente eso le exigirá muchas horas, A sale muy temprano. Aunque las circunstancias (al menos en opinión de A) son precisamente las de la víspera, tarda diez horas esta vez en llegar a H. Llega al atardecer, rendido. Le comunican que B, inquieto por su demora, ha partido hace poco para el pueblo de A y que deben haberse cruzado en el camino. Le aconsejan que espere. A, sin embargo, impaciente por el negocio, se va inmediatamente y vuelve a su casa.

Esta vez, sin poner mayor atención, hace el viaje en un momento. En su casa le dicen que B llegó muy temprano, inmediatamente después de la salida de A, y que hasta se cruzó con A en el umbral y quiso recordarle el negocio, pero que A le respondió que no tenía tiempo y que debía salir en seguida.

A pesar de esa incomprensible conducta, B entró en la casa a esperar su vuelta. Y ya había preguntado muchas veces si no había regresado aún, pero seguía esperándolo siempre en el cuarto de A. Feliz de hablar con B y de explicarle todo lo sucedido, A corre escaleras arriba. Casi al llegar tropieza, se tuerce un tendón y a punto de perder el sentido, incapaz de gritar, gimiendo en la oscuridad, oye a B -tal vez muy lejos ya, tal vez a su lado- que baja la escalera furioso y que se pierde para siempre.

Franz kafka

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2 pensamientos en “Hoy abrí una de las cerraduras que conforman el cuerpo de Kafka

  1. Scarlet C dice:

    ¡Me ha encantado todo este devenir kafkiano!
    Tengo un cuento inspirado en La Metamorfisis llamado la Transmutación, pero mi favorito es “Carta al Padre”
    Saludos, Scarlet C

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  2. […] Hoy abrí una de las cerraduras que conforman el cuerpo de Kafka. […]

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